El objetivo del tratamiento es prevenir o tratar los efectos severos de la reacción a la transfusión. Si los síntomas aparecen durante la transfusión, ésta se detiene inmediatamente. Las muestras de sangre de la persona receptora (y de los restos de sangre donada) se pueden examinar para confirmar que los síntomas son causados por una reacción a la transfusión. Los síntomas leves se pueden tratar de acuerdo con el síntoma en particular. Los antihistamínicos como la difenilhidramina pueden reducir la picazón y las erupciones. El acetaminofén se puede recomendar para reducir la fiebre y el malestar. Los corticosteroides tales como prednisona o dexametasona se pueden prescribir para reducir la respuesta inmune. Se pueden utilizar líquidos intravenosos y diversos medicamentos para tratar o prevenir la insuficiencia renal y el shock.
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