La viruela se puede prevenir si se suministra la vacuna entre el primero y cuarto día después de la exposición, o por lo menos se disminuye el grado de infección asociado con la enfermedad. Una vez los síntomas se han presentado, el tratamiento es limitado. No existe un agente elaborado específicamente para el tratamiento de la viruela. Algunas veces, se suministran antibióticos para infecciones secundarias que se pueden presentar. La inmunoglobulina para la viruela del ganado vacuno (anticuerpos contra una enfermedad similar a la viruela) puede ayudar a reducir la duración de la enfermedad. Si se llega a diagnosticar un caso de viruela, se requiere del aislamiento inmediato de las personas expuestas. Dicho aislamiento incluye no sólo la persona infectada sino también todos aquellos con quienes tuvo contacto cara a cara. Todos necesitan la vacuna y control. Se tienen que implementar medidas de emergencia para proteger un grupo más amplio de la población, siguiendo las recomendaciones de la CDC y otras agencias de salud locales y federales.
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