La infección por tenia se adquiere al comer carne cruda o poco cocida de animales infectados. La carne de res generalmente porta la Tenia saginata mientras que la carne de cerdo porta la Tenia solium (solitaria). La larva de la carne infectada se desarrolla en el intestino del ser humano dentro de la tenia adulta que crece y puede alcanzar longitudes superiores a los 3,6 m (12 pies). Las tenias se segmentan y cada segmento o proglótide es capaz de producir huevos los cuales se dispersan individualmente o en grupos de proglótides que se separan y salen con la deposición. Los grupos de proglótides de la tenia del ganado vacuno son capaces de moverse y arrastrarse activamente a través del ano. Cuando no hay hábitos de higiene apropiados, los adultos y niños con tenia (tenia solium, solitaria, que es la del cerdo únicamente) pueden llegar a autoinfectarse por ingerir huevos, los cuales recogen en sus manos mientras se secan o se rascan el ano. Además, estas personas pueden exponer a otras al contacto con los huevos usualmente a través de la manipulación de alimentos. Los huevos ingeridos incuban en el tracto intestinal y las larvas emigran a través de los tejidos, en donde se enquistan. Si estas larvas migran al cerebro pueden causar convulsiones y otros problemas neurológicos. Esta enfermedad se denomina cisticercosis. El salmón y ciertos tipos de pescados de agua dulce pueden también portar una tenia llamada Diphyllobothrium latum (ver diphyllobothriasis).
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