La apoplejía secundaria a la displasia fibromuscular afecta primordialmente a las mujeres, especialmente a aquellas mayores de 50 años de edad. La distrofia fibromuscular es un trastorno hereditario en el que ocurre una destrucción continua de las arterias. En la pared de las arterias afectadas se encuentran zonas con aumento del tejido muscular y fibroso que alternan con zonas agrandadas (dilatadas) donde el tejido ha sido destruido. Dicha irregularidad en las arterias aumenta el riesgo de apoplejía. La enfermedad puede afectar las arterias del cuello que suministran sangre al cerebro (carótida) o las arterias dentro del cerebro (cerebrales) y causar una apoplejía. También puede afectar las siguientes arterias: - De los riñones (renales)
- Del tracto intestinal (mesentéricas)
- Del corazón (coronarias)
- De la ingle (ilíacas)
Los síntomas secundarios incluyen: hipertensión, dolor de pierna, ataque cardíaco, insuficiencia renal y otros trastornos. Entre los riesgos se pueden señalar antecedentes personales o familiares de displasia fibromuscular.
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