El daño al nervio facial (también llamado séptimo nervio craneano) poco antes o en el momento del nacimiento puede causar parálisis en el mismo lado de la cara estimulado por el nervio afectado. El lado completo desde la frente hasta el mentón puede estar afectado en casos graves. Sin embargo, la forma más común compromete únicamente la rama inferior del nervio facial. Este nervio controla los músculos faciales que rodean los labios y el defecto sólo se observa cuando el bebé llora. Dado que los músculos faciales del lado afectado son débiles, la boca se estira hacia el lado normal al llorar. Generalmente, el nervio ha sido dañado por la presión y la fibra nerviosa en sí no presenta ruptura, en cuyo caso, la lesión sana y la cara retorna a la normalidad en cuestión de semanas o meses. La mayoría de las veces, una parálisis nerviosa congénita como ésta no presenta una causa aparente. Sin embargo, ocasionalmente, un parto difícil con o sin el uso de forceps (instrumentos utilizados por los médicos para facilitar la salida de la cabeza del bebé durante el parto) puede provocar parálisis facial. Algunos factores están asociados con un trauma de nacimiento, incluyendo parto prolongado, uso de oxitocina (un medicamento utilizado para inducir el parto e incrementar la fuerza de las contracciones del útero durante el mismo), un bebé de gran tamaño (por ejemplo, cuando la madre sufre de diabetes). Sin embargo, la mayoría de las madres que tienen estos factores no dan a luz bebés con parálisis facial o trauma de nacimiento.
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