Los niños pequeños con frecuencia pasan por un corto período de tartamudeo, pero esta fase es muy pasajera. Para un bajo porcentaje de ellos (menos del 1%), el tartamudeo progresa desde una simple repetición de consonantes hasta una repetición de palabras y frases. Más adelante, se desarrollan espasmos vocales acompañados de un sonido forzado, casi explosivo, en el habla. El tartamudeo tiende a ser un mal de familia, sin embargo no está claro qué tan importantes son los factores genéticos. El tartamudeo puede estar asociado con algún déficit neurológico, además del fuerte componente sicológico que tiende a empeorar o mejorar los síntomas dependiendo del caso. Sorprendentemente, las personas con problemas del habla significativos a menudo no tartamudean cuando cantan, hablan con animales, leen a niños pequeños o cuando están hablando solos. El tartamudeo tiende a persistir hasta la edad adulta con más frecuencia en los hombres que en las mujeres.
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