La erupción serpiginosa es más prevalente en países con climas cálidos y afecta más a los niños que a los adultos. En los Estados Unidos, los estados del sudeste presentan las tasas más altas de infección. El principal factor de riesgo para esta enfermedad es el contacto con suelo arenoso húmedo contaminado con heces de gato y perro. Los huevos de anquilostoma encontrados en las heces de estos animales se incuban y luego las larvas infestan los suelos y la vegetación alrededor de las deposiciones. Cuando la piel humana entra en contacto con el suelo infestado, las larvas penetran en la piel, causando una respuesta inflamatoria intensa que sigue progresando bajo la piel y produce prurito severo. Con frecuencia se puede ver una senda visible que marca la ruta migratoria de las larvas, que pueden desplazarse a promedios desde unos pocos milímetros a unos centímetros por día.
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