El tratamiento que se debe escoger para tratar el vaginismo consiste en un programa terapéutico intensivo que combina la educación y la asesoría con ejercicios de comportamiento, los cuales comprenden contracción y relajación de los músculos del piso pélvico (ejercicios de Keger) para mejorar el control voluntario. Se recomiendan ejercicios de dilatación vaginal en los que se utilizan dilatadores plásticos, lo cual debe hacerse bajo la dirección de un sexólogo u otro médico y debe realizarse con la participación del compañero. Gradualmente, el tratamiento debe incluir contacto más íntimo, hasta culminar con la relación sexual. Asimismo, se debe brindar tratamiento educativo, incluyendo información acerca de la anatomía sexual, la fisiología, el ciclo de la respuesta sexual y los mitos comunes sobre el sexo.
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