Muchos de los abortos espontáneos causados por enfermedades maternas podrían prevenirse por medio de la detección temprana (antes de la concepción) y el tratamiento de la enfermedad. La disminución de los riesgos de aborto espontáneo se ha atribuido al cuidado prenatal temprano completo y al evitar la exposición a las amenazas ambientales (como los rayos X y las enfermedades infecciosas). El aborto espontáneo ocurre de manera natural después de la muerte del feto. El tejido muerto se desprende del útero y la mujer generalmente reasume su ciclo menstrual normal en las semanas siguientes. Nota: generalmente es posible que la mujer quede embarazada inmediatamente después de un aborto espontáneo, sin embargo, se recomienda esperar uno o dos períodos menstruales normales antes de intentar un nuevo embarazo. A veces el útero no expulsa todos los tejidos fetales, en cuyo caso se considera que es un aborto incompleto y puede requerir la remoción quirúrgica del tejido retenido. Es posible que la terminación del embarazo a cualquier edad gestacional no esté acompañada de la expulsión inmediata del tejido muerto. Los signos de embarazo disminuyen, el útero se encoge hasta su tamaño original y generalmente se presenta un flujo vaginal rojizo o marrón. Si el aborto espontáneo no ocurre en un período de tiempo razonable (aproximadamente 4 semanas), el médico deberá practicar una D y C o D y E o inducir el trabajo de parto para remover el feto muerto. Cuando el cuerpo de la madre tiene dificultades para mantener el embarazo, se pueden presentar signos como sangrado vaginal leve. Esto constituye una amenaza de aborto que indica la posibilidad de un aborto pero que es posible evitar. Una mujer embarazada que desarrolla cualquier signo o síntoma de amenaza de aborto debe buscar asistencia médica prenatal inmediatamente.
|