Una inflamación, una cirugía o un trauma pueden hacer que un tejido se una a otros tejidos u órganos (similar al proceso de formación del tejido de cicatrización). A veces se pueden formar bandas fibrosas (adherencias) entre dos superficies. La cirugía abdominal, las bandas congénitas o los ataques de apendicitis o enfermedad inflamatoria pélvica también pueden producir adherencias intraperitoneales. Las adherencias pueden provocar diferentes trastornos, dependiendo de los tejidos comprometidos. Por ejemplo, en el ojo, la adherencia del iris al cristalino puede llevar al desarrollo de un glaucoma; en los intestinos, las adherencias pueden producir una obstrucción intestinal completa o parcial. Las adherencias intrauterinas ocurren tan frecuentemente que hasta tienen un nombre propio (Síndrome de Asherman) y las adherencias pélvicas pueden llevar a la esterilidad y a problemas reproductivos.
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