El juego patológico es una conducta que afecta del 1 al 3% de los adultos y usualmente más a los hombres que a las mujeres. En los hombres comienza generalmente en la adolescencia y en las mujeres un poco más tarde. Esta conducta generalmente progresa del juego ocasional al juego habitual. La necesidad de apostar se vuelve tan grande que la tensión sólo puede aliviarse apostando cada vez más. Se llevan a cabo apuestas mayores y se toman riesgos personales; se descuidan otros intereses, la familia y el trabajo. Esta conducta puede ocasionar problemas familiares severos, ruina financiera y conducta criminal para sostener el hábito del juego. La causa de esta conducta se desconoce y es posible que uno de los factores de riesgo sea el excesivo consumo de alcohol que disminuye las inhibiciones y deteriora el buen juicio.
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