Los daños físicos se deben tratar de acuerdo con el tipo de lesión. Además, es indispensable la intervención o asesoramiento para los padres en esta clase de situaciones. En caso de que las lesiones sean permanentes o pongan en peligro la vida del niño, el individuo puede ser castigado penalmente con la prisión. En algunos casos, el niño puede ser separado del abusador temporal o permanentemente para prevenir más daños. En muchos estados las leyes solicitan a las personas que denuncien ante la policía casos conocidos o sospechosos de abuso infantil, y la denuncia es automática. También se notifica a los institutos dedicados a la protección del niño. El procedimiento por seguir con el niño dependerá de la gravedad del abuso y la probabilidad de recurrencia, entre otros factores. Las decisiones acerca de ubicar al niño con un tutor externo o devolverlo al hogar generalmente las toma el organismo de gobierno adecuado por medio del poder judicial. La estructura de estos organismos varía de estado a estado.
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