La ictericia fisiológica del recién nacido, la causa más común de ictericia en el neonato, está presente en todos ellos en cierto grado. Al momento de nacer, los bebés tienen una función hepática relativamente inmadura, por lo tanto, incluso la destrucción normal de los glóbulos rojos presente en ellos puede ocasionar ictericia. Esta forma de ictericia tiende a aparecer entre el segundo y el quinto día de vida, desaparece al cabo de dos semanas y, en general, no representa ninguna amenaza para el bebé. La ictericia por lactancia se observa en el 5 al 10% de todos los recién nacidos y es similar a la ictericia fisiológica, pero los niveles de bilirrubina tienden a ser un poco más altos. Este tipo de ictericia se presenta cuando los bebés no ingieren suficiente leche materna y rara vez requiere tratamiento. Sin embargo, algunas veces sí es necesario interrumpir la lactancia y sustituir con biberón durante un período breve. La ictericia en un recién nacido rara vez es causada por una enfermedad seria y entre los trastornos que la pueden causar se pueden mencionar, entre otros:
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