Por lo general, no requiere tratamiento. En todos los casos es importante mantener al bebé bien hidratado (la leche materna o de fórmula son mejores que la dextrosa) y provocar deposiciones frecuentes administrando alimentación más a menudo, ya que la bilirrubina descompuesta es expulsada del cuerpo en las heces y es lo que le da a éstas su coloración marrón. En ocasiones, las luces artificiales se utilizan en niños prematuros o en aquellos cuyos niveles de ictericia son muy altos, ya que dichas luces ayudan a descomponer la bilirrubina en la piel. Se coloca al bebé desnudo bajo la luz artificial en una cámara de aislamiento protegida para mantener una temperatura constante y se le cubren los ojos para que no reciban luz. En los casos más severos de ictericia, es necesario realizar una transfusión, en la cual la sangre del bebé se reemplaza por sangre nueva. Recientemente, se ha demostrado con estudios prometedores que el tratamiento de bebés afectados severamente por ictericia con inmunoglobulina intravenosa es muy efectivo en la reducción de los niveles de bilirrubina a límites seguros.
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