La tos ferina, también conocida como pertusis, es causada por una infección con la bacteria Bordetella pertussis. La infección se propaga a través del aire por las gotitas respiratorias de una persona infectada. El período de incubación es generalmente de 7 días. La tos ferina puede afectar a personas de cualquier edad. Antes de la llegada de la inmunización generalizada, la enfermedad se presentaba principalmente en los bebés y los niños pequeños. Ahora que a la mayoría de los niños se les inmuniza antes de la edad escolar, un porcentaje más alto de casos se encuentra entre los adolescentes y adultos. Sin embargo, alrededor del 38% de los casos reconocidos se presenta aún en bebés menores de seis meses. La inmunización temprana (ver programas de inmunización de la infancia), por lo general, puede prevenir la aparición de esta enfermedad severa, que en algunas ocasiones puede ser fatal o llevar a discapacidad permanente cuando afecta a los bebés. La bacteria invade la nariz y la garganta, el conducto respiratorio (tráquea) y los pulmones. La infección dura, por lo general, 6 semanas y comienza con síntomas similares a los de un resfriado común y progresa a accesos (paroxismos) de tos después de 10 a 12 días. La tos se caracteriza por ser persistente, dos o tres toses sucesivas sin inhalar seguidas de un ruido inspiratorio característico. Generalmente, la cara se vuelve cada vez más roja a medida que se tose y luego se torna levemente azulada (cianótica). El niño puede perder momentáneamente el conocimiento al final de un ataque de tos. Durante esta etapa hay una abundante producción de moco y los ataques de tos pueden producir vómito. Siempre debe considerarse la tos ferina cuando el vómito está asociado con tos. En los bebés, los ataques de asfixia son comunes. La recuperación comienza alrededor de 4 semanas después del inicio de los síntomas y puede tomar varias semanas. Los paroxismos de tos pueden recurrir por varios meses, generalmente debido a una irritación provocada por infección de las vías respiratorias superiores. La inmunización puede modificar el curso de la tos ferina cuando no produce inmunidad total. Cuando los síntomas no son clásicos, la tos ferina es difícil de diagnosticar y como resultado es probable que el trastorno no sea bien diagnosticado.
|