El objetivo del tratamiento es prevenir el estreñimiento y estimular los buenos hábitos de defecación intestinales. Para remover la impactación fecal se utilizan laxantes y algunas veces enemas. Usualmente se prescriben reblandecedores de heces. Una dieta con un alto contenido en fibra, incluyendo frutas, legumbres, productos de granos integrales y cantidades adecuadas de líquidos, favorece el paso de heces más blandas y disminuye la molestia causada por las deposiciones. El apoyo de los padres es importante, así como evitar las críticas o desanimar al niño. En los casos más difíciles, los gastroenterólogos pediatras educan a los padres y al niño y utilizan la retroalimentación en el niño para tratar este problema. De igual manera, la sicoterapia le puede ayudar al niño a manejar los sentimientos asociados de vergüenza, culpabilidad o pérdida de autoestima. Cuando existe una encopresis sin presencia de estreñimiento, la evaluación siquiátrica puede ayudar a determinar la causa subyacente.
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