El kwashiorkor es más común en áreas de inanición, con un suministro limitado de alimentos y bajos niveles de educación que conducen a un conocimiento inadecuado de dietas y técnicas de alimentación.
Los primeros síntomas de cualquier tipo de desnutrición son muy generales e incluyen la fatiga, la irritabilidad y el letargo. A medida que continúa la privación de proteínas, se observa un retraso en el crecimiento, pérdida de la masa muscular, inflamación generalizada (edema) y disminución de la inmunidad.
Es común que se presente un vientre grande y protuberante, condiciones cutáneas como la dermatitis, los cambios de pigmentación, el debilitamiento del cabello y el vitíligo. El shock y el coma preceden a la muerte. La incidencia de kwashiorkor infantil en los Estados Unidos es extremadamente baja y sólo se observan raros casos aislados. Es una enfermedad típica de los países pobres que puede observarse durante épocas de sequía e inestabilidad política. Sin embargo, de acuerdo con un cálculo gubernamental, se estima que cerca de un 50% de las personas de edad avanzada que viven en casas de reposo en los Estados Unidos sufren de desnutrición proteico-calórica. El incremento del consumo de calorías y proteínas puede corregir el kwashiorkor, siempre que el tratamiento no se comience demasiado tarde, aunque nunca se alcanza todo el potencial de estatura y crecimiento de la persona.
Un caso grave de kwashiorkor puede dejar a un niño con discapacidades mentales y físicas permanentes. Existe buena evidencia estadística que indica que una desnutrición en los primeros años de vida disminuye, de forma permanente, el CI (coeficiente de inteligencia). Los factores de riesgo son: vivir en países pobres, países con disturbios políticos y países afectados con desastres naturales frecuentes como la sequía. Estas condiciones son directa o indirectamente responsables de la carencia de alimentos que conducen a la desnutrición.
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