Los bebés deben mantener la pronación (con la cara hacia abajo), lo cual permite que la gravedad empuje la lengua hacia adelante para mantener la vía respiratoria permeable. Estos problemas disminuyen en los primeros años, a medida que la mandíbula crece y toma un tamaño más normal. En casos severos, el paciente requiere la colocación de una vía nasofíngea (un tubo colocado a través de la nariz y de la vía respiratoria) para evitar la obstrucción de la vía aérea. En los casos severos, se recomienda una intervención quirúrgica para aliviar la recurrente obstrucción de las vías respiratorias superiores y algunas veces, se requiere la traqueostomía.
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