El mercurio es un metal líquido a temperatura ambiente. La mayoría de los compuestos que contienen mercurio son venenosos. El metilmercurio es una manifestación orgánica del mercurio que se ha utilizado para preservar las semillas de los granos; también puede ser producido a partir del mercurio metálico o de compuestos de mercurio en cuerpos de agua por la acción de las bacterias. Las epidemias de intoxicación por metilmercurio ocurren luego de la ingestión de las semillas de granos o de carne de animales alimentados con dichas semillas, o de peces provenientes de aguas contaminadas con metilmercurio como sucedió en la Bahía de Minamata, en Japón. Los fetos y los bebés pequeños son muy sensibles a los efectos del metilmercurio, el cual produce daños en el sistema nervioso central (SNC: el cerebro y la médula espinal) y la gravedad del daño está relacionada con la dosis ingerida. Muchos de los efectos en el SNC son similares a los observados en una parálisis cerebral y se cree que el metilmercurio es la causa de una de las manifestaciones de la parálisis cerebral. En enero de 2001, la Administración de Drogas y Alimentos (Food and Drug Administration, FDA), emitió una advertencia a las mujeres embarazadas, a aquellas que pueden quedar embarazadas, a madres lactantes y bebés pequeños, sugiriendo evitar el consumo de pescado que pueda contener niveles altos de metilmercurio. Entre estos pescados están los más grandes y que viven por más tiempo, como el pez espada, el macarela rey, el tiburón y la tilapia. La FDA advierte especialmente contra los pescados no comerciales o capturados por amigos o familiares y recomienda estar pendiente de los avisos de los departamentos locales o estatales de salud en este sentido. Recientemente, algunos médicos han expresado su preocupación acerca del etil mercurio (timerosal), un preservativo utilizado en las vacunas. Aunque las vacunas individuales no contienen niveles altos de esta sustancia, el temor era que la aplicación de las múltiples vacunas de la niñez pudiera causar niveles de mercurio en los niños llegaran a elevarse peligrosamente. Las investigaciones revelan que esto, de hecho, no sucede y que los niveles de etil mercurio encontrados en los niños vacunados no llegan a los considerados tóxicos; y esos niveles se establecieron a 10 veces más bajo del nivel en el cual se ha comprabado que causa algún daño. Sin embargo, el timerosal ya no se usa en las vacunas en los EE. UU.
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