| Las actitudes sanas hacia la sexualidad y los genitales propios ayudan a prevenir el retraso en la eyaculación. Asimismo, es de vital importancia darse cuenta que uno no puede disponer una respuesta sexual simplemente de la misma manera como no se puede disponer el hecho de dormir o transpirar. Entre más se intente tener una cierta respuesta sexual, más inhibición se presentará. Para minimizar la presión, un hombre debe absorberse en el placer del momento sin preocuparse si va a eyacular y cuándo. La compañera debe crear una atmósfera relajada, libre de presión, en lugar de acosar con preguntas de si ha ocurrido la eyaculación o no. Finalmente, se deben discutir abiertamente los temores o la ansiedad, como el temor al embarazo o a una enfermedad.
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