Una persona es considerada obesa, en términos generales, si pesa más del 25% de su peso corporal ideal. Hay factores como los hábitos alimentarios no saludables, muy poca actividad física y el estilo de vida familiar, que juegan un papel importante en la obesidad. La herencia también juega un gran papel: un niño con padres obesos tiene un 80% de riesgo de ser obeso, mientras que el riesgo del niño con padres no obesos es tan sólo del 10%. No se debe regañar al niño por sus hábitos alimentarios; más bien, se debe tratar de modificar estos hábitos en la familia, orientándolos hacia un régimen bajo en grasas.
|