La vitamina A ayuda a la formación y el mantenimiento de dientes sanos, tejidos blandos y óseos, de las membranas mucosas y de la piel. Se conoce también como retinol, ya que genera los pigmentos en la retina. Esta vitamina desempeña un papel importante en el desarrollo de una buena visión, especialmente ante la luz tenue. También se puede requerir para la reproducción y la lactancia. El betacaroteno, que tiene propiedades antioxidantes, es un precursor de la vitamina A. Los antioxidantes suprimen los radicales libres, los cuales son sustancias inestables que pueden reaccionar y causar daño a células, tejidos y órganos. Se cree que los radicales libres están asociados con muchos de los cambios degenerativos que se observan con el envejecimiento. Sin embargo, aún no se sabe si los antioxidantes pueden prevenir estos cambios y existe controversia en los estudios al respecto. Por ejemplo, un estudio encontró un aumento del riesgo de cáncer en fumadores que tomaban altas dosis de betacaroteno. Con la vitamina A, al igual que con muchas otras vitaminas, es necesaria una cierta cantidad, pero demasiada es tóxica.
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