El hierro es un nutriente de suma importancia para los seres humanos, debido a que forma parte de las células sanguíneas que transportan el oxígeno a todas las células del organismo. Aproximadamente el 30% del hierro en nuestro cuerpo permanece almacenado para reemplazar fácilmente el hierro perdido. El hierro es esencial en la formación de la hemoglobina y la mioglobina que transportan el oxígeno en la sangre y en los músculos. El hierro forma parte de diversas proteínas y enzimas del cuerpo. La deficiencia de hierro es la deficiencia nutricional más común a nivel mundial y aunque la anemia total pocas veces se manifiesta, la deficiencia parcial está difundida ampliamente. Los síntomas de reducción en las reservas de hierro son entre otros: fatiga, dificultad para respirar, dolor de cabeza, irritabilidad y/o letargo. Otros síntomas incluyen pica (desarrollo de apetito por sustancias inusuales como papel o productos hechos de barro) y pagofagia (desarrollo de apetito por el hielo). Si la persona presenta síntomas constantes y poco comunes de cansancio, debe visitar al médico. Existen muchas causas de tales síntomas y el simple hecho de tomar suplementos de hierro quizás no sea suficiente: Las personas que están en peligro de poseer reservas bajas de hierro, son, entre otras: - Mujeres menstruantes (en especial con períodos menstruales profusos).
- Mujeres embarazadas y posparto, debido a que se necesita hierro adicional para satisfacer las necesidades del feto en crecimiento y para reponer el hierro perdido a causa de la hemorragia durante el parto.
- Los bebés por lo general nacen con reservas de hierro que duran aproximadamente 6 meses. Las necesidades de hierro se deben satisfacer con leche materna y suplemento de hierro o con una fórmula para bebé fortificada con hierro. A medida que los bebés pasan a ingerir alimentos sólidos, se les deben suministrar alimentos que contengan altas cantidades de hierro para prevenir la deficiencia de éste.
- Los niños entre 1 y 4 años de edad están en peligro debido a su rápido crecimiento y a la falta de suficiente hierro en sus dietas, a menos que se proporcionen suplementos o alimentos fortificados con hierro. Debido a que la leche es una fuente muy pobre de hierro, los niños que beben grandes cantidades de ésta a expensas de otros alimentos, pueden desarrollar "anemia por leche". El consumo de leche sugerido es de 2 a 3 tazas por día para niños que están comenzando a caminar.
- Adolescentes: tanto los muchachos como las jóvenes han sido tradicionalmente propensos a la anemia debido a la rápida velocidad de crecimiento, los hábitos alimenticios erróneos y las preocupaciones por la apariencia corporal.
- Los atletas de largas distancias cuyos esfuerzos excesivos dañan de algún modo los glóbulos rojos.
- Los vegetarianos rigurosos: ya que los productos alimenticios de animales contienen las mayores formas biodisponibles de hierro.
- Personas con lesiones de sangrado en el tracto gastrointestinal.
- Personas con problemas de absorción en el tracto gastrointestinal, como el esprue celíaco, o que les hayan extirpado porciones del intestino, lo que puede llevar a presentar niveles bajo de hierro.
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