Son los alimentos a los que se les han insertado genes ajenos en sus códigos genéticos de manera artificial. Dicho proceso es posible realizarlo con plantas, animales o microorganismos. Durante miles de años, los granjeros producían cultivos y criaban animales para obtener especies con características deseables. Ellos criaban perros desde poodles hasta gran danés y rosas desde las miniaturas con olor dulce hasta las rosas rojas sin olor y duraderas. La cría selectiva con el tiempo creó estas variaciones amplias, pero depende de la naturaleza producir los genes deseados y a los humanos escoger acoplar estos animales o plantas a ese gen con el fin de hacer que esas características sean más comunes o más pronunciadas. La ingeniería genética le permite a los científicos acelerar este proceso pasando los genes deseados de una planta a otra o incluso de un animal a una planta y viceversa.
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