El alcohol es la causa principal de los accidentes de tráfico en Estados Unidos, ya que retarda los tiempos de reacción y deteriora el juicio de las personas. El hígado detoxifica (o metaboliza) el alcohol. El consumo excesivo y continuado de alcohol puede deteriorar el hígado de varias formas, entre ellas, el desarrollo de un hígado graso que se puede convertir en una cirrosis hepática, la cual es una condición potencialmente moratal. El alcohol es un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de esófago, garganta, laringe y boca. La presencia del alcohol deteriora la absorción de nutrientes esenciales debido a que puede lesionar el revestimiento del intestino delgado y del estómago donde se realiza la digestión de la mayoría de los alimentos. El alcohol también requiere de algunas vitaminas para su metabolismo y ello interfiere con la absorción y almacenamiento de algunas vitaminas específicas. El alcohol puede deteriorar la función sexual, a pesar de que también puede incrementar el interés por la actividad sexual. El consumo de alcohol durante el embarazo ha sido identificado como la causa del síndrome de alcoholismo fetal.
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