ESTABLECER, MANTENER E INCREMENTAR EL SUMINISTRO DE LECHE El suministro de leche se establece durante los primeros días y semanas después del nacimiento del bebé. El amamantamiento temprano (dentro de la primera media hora) y con frecuencia (a petición o de 8 a 12 veces por día) permite que el proceso de alimentación sea cómodo y eficaz. Usualmente le toma al niño menos de un minuto estimular el reflejo de eyección de leche. Si se amamanta adecuadamente, se debe sentir poca molestia o dolor. Entre 6 y 8 semanas, el suministro de leche se ajusta a las necesidades del bebé. Antes de ese tiempo, las mamas se pueden sentir o demasiado llenas o demasiado vacías. La alimentación frecuente y cómoda mantiene el suministro de leche que se incrementa o disminuye sobre la base del hambre que tenga el bebé y la succión enérgica (demanda o uso de leche). Las variaciones en el suministro de leche ocurren entre uno y tres días después de los cambios en la demanda o el uso de la leche. MANEJO DE LA LECHE Y ALMACENAMIENTO Cuando se almacene leche para su consumo en el hogar, se deben lavar las manos antes de extraerla (o bombearla) y usar recipientes que hayan sido bien lavados y enjuagados con agua caliente y jabón. Siempre hay que anotar la fecha de la leche antes de almacenarla. La leche materna fresca puede mantenerse a temperatura ambiente por más de 10 horas y refrigerada de 24 a 48 horas. La leche congelada puede mantenerse en un compartimento dentro del refrigerador durante 2 semanas; en un congelador de puerta separada de 3 a 4 meses y en un congelador a una temperatura constante de 0º C durante 6 meses. La leche congelada y descongelada puede refrigerarse durante 9 horas, pero no se debe volver a congelar. Los recipientes plásticos son los mejores para almacenar la leche materna. Para congelar, se deben usar pequeños recipientes (de 57 u 86 g., 2 ó 3 onzas respectivamente) con el fin de evitar la pérdida de porciones no usadas al final del día. La leche refrigerada y congelada debe calentarse bajo el chorro del agua caliente. Nunca se debe poner la leche materna en el horno microondas, porque el calor excesivo destruye nutrientes valiosos y las "gotas calientes" pueden quemar al bebé.
|