El consumo de grandes cantidades de fibra en un corto período de tiempo puede producir gases intestinales (flatulencia), distensión y cólicos abdominales, los cuales desaparecen una vez que las bacterias naturales del sistema digestivo se acostumbran al aumento de la fibra en la dieta. Los problemas con el gas o la diarrea se pueden reducir considerablemente agregando la fibra en forma gradual a la dieta. Demasiada fibra puede interferir con la absorción de los oligoelementos como el hierro, zinc, magnesio y calcio, efecto que es mínimo debido a que los alimentos ricos en fibra generalmente son ricos en minerales.
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