El agua constituye más de las dos terceras partes del peso corporal y, sin ella, los seres humanos morirían en pocos días. Todas las células y funciones orgánicas dependen del agua para su funcionamiento. Ésta sirve como lubricante y es la base para la saliva y los líquidos que rodean las articulaciones. El agua regula la temperatura corporal, mientras que el frío y el calor son regulados a través de la sudoración. El agua ayuda a aliviar el estreñimiento al movilizar el alimento a través del tracto intestinal, facilitando así la eliminación de los residuos.
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