Se puede practicar un aborto quirúrgico entre las semanas 6 y 12 del embarazo con la paciente despierta. A ella se le da la opción de someterse al procedimiento bajo sedantes o con la insensibilización del cuello uterino (anestesia local) por medio de una inyección para evitar el dolor. El aborto quirúrgico para un embarazo mayor de 12 semanas generalmente se hace bajo anestesia general, aunque también se puede practicar con la mujer despierta. Para realizar dicho procedimiento, se ensancha o dilata el canal cervical y luego se inserta un tubo hueco en el útero. Para extraer los tejidos fetales y placentarios se utiliza una máquina de aspiración o de succión; luego se suministran algunas veces medicamentos, como la oxitocina, para producir la contracción uterina y reducir el sangrado. Un aborto se puede llevar a cabo de manera no quirúrgica para un embarazo de menos de 7 semanas a partir del primer día del último período menstrual utilizando una combinación de medicamentos. El régimen actual aprobado por la FDA incluye la administración de una dosis de mifepristona (RU486), una antipogestina, seguida de una dosis de misoprostol, un medicamento análogo de la prostaglandina, dos días más tarde. Estos medicamentos se pueden administrar en el consultorio médico después de elaborar la historia clínica y hacer el examen físico completo.
|