Se realiza una incisión de media pulgada en la piel, debajo del ombligo, mientras el paciente se encuentra bajo anestesia general. Luego, se insufla dióxido de carbono en el abdomen para que los órganos de la cavidad abdominal se vuelvan más fácilmente visibles. Se inserta el laparoscopio (un instrumento similar a un pequeño telescopio en un tubo flexible) a través del cual se puede observar el área e introducir instrumentos para tomar muestras de tejido o realizar ciertos procedimientos quirúrgicos. Después de la laparoscopia, se libera el gas y se sutura la incisión.
|