Un tumor de mama puede ser una masa sólida o un quiste lleno de líquido. Estos tumores se presentan con más frecuencia en las mujeres pero pueden presentarse en hombres también. La mamografía y el ultrasonido son dos técnicas de imagenología que se utilizan para evaluar los tumores mamarios, pero a muchas personas será necesario tomarles muestras de tejido para determinar si un tumor sospechoso es canceroso. Se puede retirar tejido de una masa mediante biopsia con aguja, un procedimiento en el cual se inserta una aguja dentro del tumor para tomar una muestra del tejido y revisar si tiene células cancerosas. Cuando todo el tumor se retira en la cirugía, el procedimiento se denomina tumorectomía. Para una tumorectomía, se utiliza anestesia local o general, con o sin sedantes. Una vez que se tiene la zona libre de dolor, se realiza una incisión y se extirpa el tumor, así como el anillo circundante de tejido mamario normal. Luego se envía el tumor al laboratorio para examinarlo. Para un quiste, se utiliza una jeringa para drenar el líquido. Si el líquido del quiste es claro o de color verde, no sanguinolento y el quiste desaparece completamente al drenarlo, no hay necesidad de hacer nada más. Si el líquido es sanguinolento, se envía al laboratorio para su análisis. Si aún queda un tumor después de que el líquido del quiste es drenado o si el tumor desaparece pero reaparece posteriormente, por lo general se retira quirúrgicamente. Solo una pequeña porción de todos los tumores de mama son malignos, pero el riesgo aumenta con la edad.
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