Después de la cirugía, se controlan los signos vitales y se trata el dolor. La recuperación es rápida en caso de una reducción simple y la salida del hospital se puede dar en una semana. En caso de ser necesaria una resección de intestino, el paciente no podrá ingerir alimentos ni líquidos durante varios días luego de la cirugía, por lo cual se requieren líquidos intravenosos, antibióticos y una sonda nasogástrica. En caso de practicarse una ostomía, es necesario que el paciente aprenda a cuidar y manejar la bolsa de ostomía. Posteriormente, será necesario practicar una cirugía para regresar los intestinos a la ubicación normal, por lo que se requerirá un período más prolongado de permanencia en el hospital.
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