El bebé debe estar bajo cuidado prequirúrgico y posquirúrgico en una unidad neonatal de cuidados intensivos. Se lo coloca en una incubadora para mantenerlo caliente y evitar la infección. Es posible que requiera oxígeno y/o ventilación mecánica y un tubo en el tórax para drenar los líquidos. Igualmente, se le suministran líquidos intravenosos y analgésicos. La alimentación se inicia tan pronto como sea posible, dependiendo del grado de la reparación. La duración de la hospitalización varía de acuerdo con la seriedad de la cirugía y la condición del bebé.
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