En niños:
Las hernias umbilicales son bastante comunes y son obvias en el momento de nacer, a medida que empujan el ombligo hacia afuera. Esto es más obvio cuando el niño llora y el incremento de presión produce un abultamiento visible. En bebés, por lo general, este defecto no se trata quirúrgicamente, ya que en la mayoría de los casos, hacia los tres años la hernia umbilical se encoge y se cierra sin tratamiento. La reparación de una hernia umbilical puede ser necesaria por las siguientes razones: - La hernia está estrangulada (el tejido que protruye queda atrapado)
- El defecto no se cierra espontáneamente a los 3 ó 4 años de edad
- El defecto es muy grande e inaceptable para los padres por razones cosméticas
En adultos:
Las hernias umbilicales o paraumbilicales son relativamente comunes en adultos, especialmente en personas obesas y mujeres, sobre todo después del embarazo. La mayoría de los cirujanos recomiendan que se haga una reparación quirúrgica, ya que este tipo de hernias tienden a agrandarse con el tiempo; de lo contrario, se corre el riesgo de que los contenidos abdominales, particularmente algo de grasa o los intestinos, se atasquen en la hernia y sea imposible regresarlos a su lugar, lo cual resulta bastante doloroso. En caso de haber compromiso del suministro de sangre (estrangulación), el paciente debe ser sometido a una cirugía urgente.
El tejido abdominal herniado puede causar náuseas, vómito y distensión abdominal. Cualquier paciente que tenga una hernia que no se pueda reducir o hacer regresar a su lugar, mientras permanece en posición de acostado y relajado, requiere de atención médica urgente.
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