La hernia se puede desarrollar en muchas áreas del cuerpo: - En la pared abdominal alrededor de una incisión previa (hernia incisional o ventral)
- En la ingle (hernia inguinal o hernia femoral)
- En la parte media del abdomen (hernia epigástrica)
- En el músculo (hernia diafragmática) entre el abdomen y el tórax
- Alrededor del esófago (hernia hiatal)
En los niños, pocas veces las hernias son producto de una lesión o desgarre de tejido y por lo general se producen por un cierre incompleto en la ingle (hernia inguinal) o alrededor del ombligo (hernia umbilical).
Las hernias inguinales constituyen la mayoría de todas las hernias y son más comunes en los hombres que en las mujeres. De hecho, cerca del 25% de los hombres y sólo el 2% de las mujeres tiene probabilidades de presentar una hernia inguinal en toda su vida. Existen dos tipos de hernias inguinales: la hernia directa se produce cuando el intestino atraviesa las capas musculares de la pared abdominal que está en la ingle. En la hernia indirecta, el intestino atraviesa la ingle y desciende hacia el interior del escroto. Algunos tejidos, como los del intestino, pueden quedar atrapados en la hernia (hernia encarcelada) y cuando el suministro sanguíneo se interrumpe, se conoce como hernia estrangulada. Si hay restricción del flujo sanguíneo u obstrucción intestinal, es necesario realizar una cirugía de emergencia. Para la cirugía, el paciente puede estar sedado y con anestesia local o raquídea, pero en algunos casos, se requiere anestesia general. Se hace una incisión sobre la hernia. Se reposiciona el tejido u órgano que está dentro de la pared abdominal, se repara el tejido muscular y se cierra la piel. En muchas reparaciones de hernia inguinal, se utiliza un pedazo pequeño de malla plástica para reparar el defecto del tejido muscular. La reparación de una hernia en forma laparoscópica está ganando popularidad cada vez más, ya que se utiliza una técnica que es mínimamente invasiva.
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