Cada lado del cuello tiene una arteria llamada la carótida común y cada una se divide en dos ramificaciones: la ramificación interna que lleva sangre oxigenada al cerebro y la ramificación externa que lleva sangre a la cara. La obstrucción de la arteria carótida interna puede reducir el suministro de sangre al cerebro, causando apoplejía; mientras que la obstrucción de la arteria carótida externa generalmente no causa problemas. Cuando se obstruyen las arterias carótidas internas debido a la acumulación de grasa y colesterol como consecuencia de la aterosclerosis, el paciente experimenta síntomas cerebrales de apoplejía como visión borrosa, discurso incoherente o debilidad. Las apoplejías pueden prevenirse y restablecerse el flujo sanguíneo adecuado por medio de la eliminación de la grasa y el colesterol acumulado dentro de la arteria. Mientras el paciente se encuentra dormido y libre de dolor bajo anestesia general, se hace una incisión en el cuello sobre la arteria carótida bloqueada. El cirujano abre la arteria carótida y extrae la grasa y colesterol acumulados y finalmente sutura la arteria. Hay varias técnicas que los cirujanos utilizan durante la cirugía para reducir el riesgo de apoplejía durante la operación y entre ellas están: la derivación (utilización de un tubo plástico para redireccionar el flujo de sangre al cerebro), vigilancia con un EEG o incluso realizar la operación bajo anestesia local de tal manera que el paciente pueda hablar con el cirujano durante el procedimiento.
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