Generalmente, las venas varicosas se presentan en las piernas, debido a que se dañan o están ausentes las válvulas de las venas, lo cual hace que éstas permanezcan llenas de sangre, especialmente al estar de pie. Las venas varicosas se pueden tratar resecándolas (extracción de la vena) o inyectándoles una sustancia que hace que la vena se cierre por cicatrización (escleroterapia). La remoción o el tratamiento de las venas varicosas no causa problemas de circulación porque las venas se pueden recanalizar (proceso llamado "circulación colateral") alrededor de la obstrucción. La extracción de la vena se realiza bajo anestesia general. Se hacen dos incisiones en la vena varicosa: una inferior en tobillo y otra superior en la ingle y se inserta un instrumento en forma de cable delgado (fleboextractor) en la vena para extraerla desde el interior. También se pueden hacer incisiones pequeñas sobre las venas para resecarlas. La escleroterapia de la vena se realiza cuando el paciente está de pie. A cada vena varicosa se le inyecta una sustancia que causa cicatrización (agente esclerosante) y finalmente, se coloca un vendaje elástico ajustado alrededor de las piernas. En múltiples ocasiones, se realizan los dos procedimientos: extirpación de las venas y escleroterapia.
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