Cuando se recomienda la cirugía, los resultados a largo plazo son buenos para la mayoría de los pacientes (más del 85%). Perder unas pocas venas tiene pocas consecuencias, ya que las venas restantes más profundas suplen la carencia al ensanchar sus paredes, manteniendo volúmenes de sangre más grandes y abriendo vías colaterales. Este proceso de adaptación puede producir, en algunos casos, más venas varicosas y, por lo tanto, nuevas cirugías en un tercera parte de los casos. El resultado es bueno en alrededor de dos tercios de los pacientes que se someten a la escleroterapia. Sin embargo, en un tercio de los pacientes, la inflamación con interrupción del flujo sanguíneo y decoloración de la piel persisten varios meses después de la cirugía. En la medida de lo posible, es importante que toda persona propensa a las venas varicosas mantenga los pies levantados por encima del nivel del corazón.
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