Para este procedimiento se utiliza anestesia tópica (gotas oftalmológicas anestésicas). El cirujano oftalmólogo puede utilizar un instrumento llamado queratótomo para levantar un colgajo de tejido desde la superficie de la córnea; luego, se usa un láser para remodelar la superficie de la misma y se reubica el colgajo en su posición original. El procedimiento usualmente es indoloro y el mejoramiento en la visión sin ayuda por lo general es inmediato. El paciente puede reanudar rápidamente la mayoría de sus actividades, pero debe evitar golpear el ojo o sumergirse en el agua (nadar, por ejemplo) para evitar desprender el colgajo. Este método de cirugía de refracción ofrece menos efectos secundarios comparado con la queratotomía radial, que era común en los años 80, y generalmente se operan ambos ojos en la misma sesión.
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