El pie zambo del recién nacido se trata inicialmente con yeso ya que los tendones, ligamentos y huesos aún son muy flexibles y fáciles de reposicionar. El pie se extiende a una posición más normal y se le coloca un yeso liviano que mantenga la posición corregida. El yeso debe retirarse cada una o dos semanas de modo que el pie se pueda extender logrando una posición cada vez mejor y se pueda sostener con un nuevo yeso. Esta inmovilización periódica continúa durante 3 meses o más y es eficaz en por lo menos el 50% de los casos. Si el tratamiento con los yesos no corrige satisfactoriamente el pie zambo, se debe considerar la cirugía, esta también se tiene en cuenta cuando el pie zambo es recurrente (sucede después de haber sido tratado previamente) o si está asociado a trastornos neuromusculares.
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