El paciente estará hospitalizado durante varios días después de la cirugía. La columna reparada se debe conservar en la posición adecuada para mantenerla alineada. Se le enseña al paciente a moverse adecuadamente, a cambiar de posición, sentarse, pararse y caminar. Cuando el paciente está en la cama se lo debe girar frecuentemente utilizando la técnica del "tronco rodante" en la que todo el cuerpo se mueve como un bloque, sin girar la columna. Generalmente, se presenta dolor considerable durante los primeros días después de la cirugía, para lo cual se suministran analgésicos con regularidad, quizás mediante una analgesia controlada por el paciente (ACP). De igual manera, es probable que el paciente tenga puesto un catéter urinario. Debido al riesgo de disminución o ausencia temporal de la función intestinal (íleo paralítico) después de la cirugía de columna, es posible que el paciente no sea capaz de alimentarse durante 2 ó 3 días, por lo cual se lo debe alimentar por vía intravenosa. El paciente puede salir del hospital con un corsé o un yeso en la espalda.
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