El uso de la artroscopia ha reducido la necesidad de la cirugía abierta de la articulación de la rodilla, dando como resultado la disminución del dolor y la rigidez, las complicaciones, el tiempo de hospitalización (en caso de requerirse) y el tiempo de recuperación. Las expectativas varían ampliamente cuando se recomienda la cirugía. Por lo general, la cirugía practicada para el tratamiento de una ruptura de menisco o de cuerpos sueltos en la articulación cuando el paciente no padece ningún otro problema, como la artritis, no tiene complicaciones y casi todos los pacientes pueden esperar una recuperación casi total. La presencia de artritis disminuye sustancialmente la eficiencia de la artroscopia y en estos casos hasta un 50% de los pacientes no siente alivio durante el período posoperatorio. La resección artroscópica de la sinovial, o sinoviectomía artroscópica, puede generar un gran beneficio en los pacientes que tienen artritis reumatoidea. La artroscopia o la cirugía asistida por artroscopia que se practican para la reparación de un menisco o la reconstrucción de los ligamentos de la rodilla son mucho más complicadas, por lo que tienen una recuperación prologada y resultados más variables.
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