La cirugía para corregir deformidades de la cabeza y de la cara (reconstrucción craneofacial) depende del tipo y severidad de la deformación y de la condición del paciente. En algunos casos, un cirujano plástico (para piel y cara) y un neurocirujano (cerebro y nervios) trabajan juntos, ya que la reparación quirúrgica involucra el cráneo, cerebro, nervios, ojos, huesos y piel de la cara. Los cirujanos de cabeza y cuello también pueden practicar operaciones de reconstrucción craneofacial. La cirugía se realiza mientras que el paciente se encuentra bajo anestesia general libre de dolor y puede demorar de 4 a 12 horas. Algunos huesos de la cara son cortados y reposicionados de manera que conformen una estructura facial más normal. Para llenar los espacios de donde se han extraído los huesos de la cara y de la cabeza, se pueden utilizar partículas de hueso (injertos óseos) tomadas de la pelvis, costillas o cráneo. Para sostener los huesos en su lugar se pueden utilizar pequeños tornillos y platinas metálicas, y las mandíbulas se pueden unir con una sutura de alambre con el fin de mantener la nueva posición de los huesos. Si se espera que la cirugía ocasione mucho edema en la cara, en la boca o en el cuello, se debe tener especial cuidado con las vías respiratorias. Si se prevé esto, se le puede practicar una traqueotomía al paciente, en la que se hace un orificio en el cuello a través del cual se coloca un tubo (tubo endotraqueal) en la vía aérea. Esto le permite al paciente respirar a pesar de la inflamación severa de la cara y de las vías aéreas superiores, que se presenta después de algunas operaciones y que puede persistir por semanas.
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