Antes de someterse a cualquier cirugía, incluyendo la liposucción, se debe verificar minuciosamente y controlar ciertas condiciones preexistentes, como lo son las siguientes: - historia de trastornos del corazón (ataque cardíaco)
- hipertensión
- diabetes
- trastornos pulmonares (falta de aliento, bolsas de aire en el torrente sanguíneo)
- alergias (antibióticos, asma, procedimientos preoperatorios)
- uso de drogas, alcohol o tabaco
Los riesgos que implica someterse a una liposucción son: - shock
- sobrecarga de fluido, derivada del procedimiento médico
- infecciones (estreptococos, estafilococos)
- daño a los nervios, piel, tejidos u órganos, o quemaduras debido al calor o a los instrumentos utilizados para la liposucción
- hemorragia, formación de coágulos sanguíneos (trombos)
- émbolos grasos (presencia de glóbulos de grasa en el torrente sanguíneo que bloquean la circulación hacia el tejido)
- asimetría (remoción desigual de grasa)
- reacciones a los medicamentos o sobredosis de lidocaína, utilizada en el procedimiento
- cicatrices (la superficie de la piel puede quedar irregular, asimétrica o hasta de apariencia colgante, especialmente en los pacientes de más edad)
Por último, el paciente debe asegurarse de revisar y firmar cualesquier formularios legales de consentimiento y permisos para que se tomen fotografías del procedimiento si lo desea.
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