El perfil facial se puede equilibrar extendiendo el mentón en relación con la nariz. La genioplastia reconstructiva para corregir la disfunción de la mordida se puede llevar a cabo juntamente con la cirugía de la mandíbula. Cada año se llevan a cabo miles de genioplastias exitosas, las cuales se pueden realizar en el consultorio del cirujano, en un hospital o en un centro médico de atención ambulatoria. En los niños, se usa anestesia general para eliminar la aprehensión y producir sueño durante toda la operación. En los adultos, se usan evaluaciones clínicas que incluyen radiografías de la cara y el mentón para realizar los preparativos preoperatorios. Uno de los procedimientos quirúrgicos consiste en hacer una incisión dentro de la boca a lo largo del surco inferior (una "marca" dentro de la mandíbula) para tener acceso al hueso del mentón. Se hace un corte horizontal (denominado una osteotomía) a través de la mandíbula con una sierra para hueso o cincel. La porción anterior del hueso separado se mueve hacia adelante hasta la posición deseada y se fija allí con alambre o se inserta con placas de titanio, los nervios mentonianos se protegen cuidadosamente, la incisión se cierra con suturas y se aplica un apósito externo compresivo. No hay cicatrización visible, ya que la cirugía se lleva a cabo a través de una incisión dentro de la boca. Cuando sólo se requiere un grado ligero de aumento del mentón para moldear el contorno facial, el cirujano puede usar un implante de prótesis de mentón artificial, hecho de silicona, teflón o dacrón o puede usar hueso únicamente. La incisión se hace ya sea dentro de la boca o externamente debajo del mentón. Se crea una cavidad en la parte anterior del hueso del mentón y debajo de los músculos para insertar una prótesis o implante de mentón del tamaño adecuado; luego se cierra la incisión y se aplica un apósito compresivo. La cicatriz externa resultante casi no es visible.
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