El tejido cicatricial se forma a medida que la piel sana después de una lesión (como las ocasionadas por un accidente) o de una cirugía. El grado de cicatrización puede estar determinado por el tamaño, la profundidad y la localización de la herida, por la edad de la persona, la herencia y las características de la piel como el color (pigmentación). La revisión para corregir las cicatrices se hace mientras el paciente está despierto, sedado o profundamente dormido y libre de dolor (bajo anestesia local o general). Los medicamentos como los corticosteroides tópicos, los ungüentos anestésicos y las cremas antihistamínicas pueden reducir los síntomas de prurito y de sensibilidad. Las cicatrices se encogen y se hacen menos notorias a medida que envejecen; por lo tanto, la revisión quirúrgica inmediata se retarda hasta cuando la cicatriz adquiera un color más claro, lo cual sucede generalmente en algunos meses o hasta un año después de que la herida ha sanado. Un queloide es una cicatriz anormal más gruesa, de color y textura diferente, que se extiende más allá del borde de la herida y tiene una tendencia a recurrir. El queloide toma frecuentemente un aspecto grueso corrugado que simula un tumor. Los queloides se extirpan en el punto en donde se encuentran con el tejido normal. Las lesiones masivas (como las quemaduras) pueden producir pérdida de una gran área de piel y pueden formar cicatrices hipertróficas y éstas, a su vez, pueden restringir el movimiento de los músculos, de las articulaciones y de los tendones (contractura). La reparación quirúrgica involucra la extracción del exceso de tejido cicatricial y se pueden practicar una serie de pequeñas incisiones a ambos lados del área de la cicatriz, las cuales crean colgajos de piel en forma de V (Z-plastia). El resultado es una cicatriz delgada, menos notoria, debido a que el cierre de la herida después de una Z-plastia imita muy de cerca los pliegues naturales de la piel. Para hacer un injerto de piel se toma una capa de piel delgada (grosor dividido) de otra parte del cuerpo y se coloca sobre el área lesionada. Para realizar una cirugía de colgajo de piel se retira una capa de todo el grosor (grosor completo) de piel, grasa, nervios, vasos sanguíneos y músculo de una parte sana del cuerpo y se coloca en el sitio de la lesión. Estas técnicas se planean cuando se ha perdido una cantidad considerable de piel en la lesión original, cuando una cicatriz delgada no ha sanado o cuando la preocupación principal es mejorar la función (más que la estética). Posteriormente se pueden requerir procedimientos secundarios para obtener los resultados estéticos adecuados.
|