La reparación de la vejiga y la uretra generalmente se llevan a cabo para prevenir el escape de orina asociado con la incontinencia por esfuerzo (escape involuntario de orina al reír, toser, estornudar o levantar objetos pesados que puede resultar de una deformidad o daño de la uretra y de la vejiga a causa de la disminución del tono muscular, provocada por partos múltiples, menopausia u otras causas). Este problema generalmente está asociado con un cistocele, en el cual la vejiga cuelga dentro o por fuera de la vagina. A menudo, la paciente puede sentirlo durante la relación sexual o incluso ver que la vejiga protruye fuera de la vagina. Mediante la cirugía se intenta regresar la vejiga y la uretra a su posición normal en la pelvis y es un procedimiento que se puede llevar a cabo de muchas maneras diferentes dependiendo de la anatomía del paciente y la gravedad del problema. Las dos formas más comunes de realizar esta cirugía son a través de la pared abdominal o a través de la vagina. Algunos de los procedimientos requieren anestesia general, mientras que otros requieren solamente anestesia local o regional (espinal). El paciente regresa de la cirugía con un catéter de Foley y un catéter suprapúbico. La orina inicialmente puede aparecer sanguinolenta, pero esto se resuelve gradualmente. Los catéteres se pueden retirar varios días después de la cirugía cuando la persona sea capaz de vaciar completamente la vejiga. De vez en cuando, es necesario dejar el catéter en su sitio hasta unos 3 meses, dependiendo de la capacidad de la persona para vaciar completamente la vejiga.
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