Inmediatamente después de la cirugía, el pene se fija con cinta al abdomen para darle estabilidad y se pueden suministrar medicamentos para aliviar el dolor. Se motiva al niño para que tome líquidos con el fin de mantener el gasto urinario y evitar la presión sobre la uretra. El tiempo de hospitalización generalmente es de 2 a 3 días y es posible que se requiera la colocación de un catéter urinario durante un período después de la operación. Después de la salida del hospital, se debe continuar consumiendo abundante líquido para mantener una micción frecuente. La actividad vigorosa se debe evitar hasta cuando la reparación quirúrgica haya sanado por completo.
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