Los trasplantes de corazón ocupan el cuarto lugar en cirugía de trasplante en los Estados Unidos (más de 2.200 casos al año); los de córneas, riñones e hígado son los más comunes. El corazón sano se obtiene de un donante que ha sufrido muerte cerebral, pero que permanece con vida artificial. Dicho órgano se transporta en una solución especial que lo preserva. Mientras el paciente se encuentra bajo sueño profundo y sin dolor (anestesia general), se hace una incisión a través del hueso del tórax (esternón). La sangre se redirecciona a través de tubos a una máquina de derivación corazón-pulmón con el fin de mantenerla bien oxigenada y circulante durante el procedimiento. El corazón enfermo del paciente se extrae y el corazón donado se sutura en su sitio.
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