En 1999, hubo 1.303 trasplantes de páncreas en los Estados Unidos y es una operación que se pueden realizar al mismo tiempo con un trasplante de riñón en pacientes diabéticos con enfermedad renal. Técnicamente, la operación es más difícil que un trasplante de riñón. El páncreas sano se obtiene de un donante que haya sufrido muerte cerebral, pero que permanece con vida artificial. El páncreas se transporta en una solución salina refrigerada que preserva el órgano por más de 24 horas, permitiendo el análisis necesario para determinar la compatibilidad del tejido y la sangre del donante y el receptor. El páncreas enfermo y el duodeno no se extraen durante la operación, sino que el páncreas y el duodeno donados se insertan en la porción superior derecha del abdomen del paciente y se conectan a los vasos sanguíneos y al intestino.
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